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NUEVO DISCO

The Life That I Love ya está aquí.
Es el segundo disco y el que me da, por fin, la posibilidad de empezar a hacer conciertos para que Pablo Works sea una realidad incontestable, guste más o menos, eso sólo el tiempo lo dirá. Porque, quede claro, Mister Works ha venido para quedarse, le vaya como le vaya. Eso es innegociable.

Pablo Works cantando AMIGO haciendo de telonero de Pablo Líquido. 14/06/19

Es larga la sombra de Pablo Líquido y sus 20 años salpicando escenarios de whisky y sudor, pero es larga dentro de la minoría que es el público entre el que se mueve, así que en realidad, a nivel global, es pequeñísima. No existe.
Nunca ha tenido otra vocación ni ambición que no fuera hacer bien su trabajo y pasión, que consiste en hacer pasar buenos ratos a la gente que cae, a conciencia o despistada, por los bares y lugares varios donde le hayan requerido.

Pablo Works es otra cosa.
Pablo Works es otro camino para recorrer, más sinuoso si cabe y más incierto también, pero al mismo tiempo es más emocionante y, sobre todo, diferente.
Insisto en esto porque con tantas batallas libradas a mis espaldas es algo realmente excitante para mí saber que me meto en semejante barrizal, con la intención de quedarme, siempre con mi estilo y a mi manera, pero siempre con la misma emoción juvenil y delirante con la que he hecho las cosas hasta ahora.

El título del disco, que es el título de la primera canción, es la demostración del ánimo con el que afronto todo esto, The Life That I Love (la vida que amo), y en la letra del tema explico de forma simple y nítida (aunque es en inglés y traducida no me hace tanta gracia como la original) las cuatro cosas que definen y resumen mi oficio.

Del resto de canciones sólo en otras tres hablo de mi oficio:
What Do You Want Of Me, en la que cuento lo que tantas veces he visto desde el escenario, l@s desconocid@s que aparecen en un concierto y se sonríen, y se ponen a hablar, y unas veces conectan (incluso se casan) y otras veces sólo se echan unas risas y unos bailes, pero interactúan, y eso me encanta.
Miserable Man que hace referencia a lo sobrevalorados que estamos los artistas cuando alcanzamos la fama, y el lastre que eso supone, sobre todo cuando realmente no eres tan bueno y excepcional como la gente piensa, y lo sabes. ¿Cuántos de mis ídolos han sido en realidad infelices, y han fallecido de forma turbia entre los estupefacientes que les ayudaban a sobrellevar el peso de su propia existencia sobredimensionada e irreal?
La mayoría.
We Are Not es la reflexión que hacemos algunos artistas, ya con cierta edad y bagaje, sobre la permanente discusión que mantienen ese pequeño demonio que apareció en nuestra vida cuando éramos jóvenes, y que insiste en que triunfar es ser famosísimo y millonario (con todas aquellas ilusiones de cuento de hadas, que son una falacia), y la persona sabia, sosegada, madura y feliz que somos ahora y que es capaz de enfrentarse a sí misma, y a una realidad que nunca será la que imaginábamos en la adolescencia.
El caso es que, por mucho que lo sepamos y que nos sintamos realizados, ese demonio nos ha de acompañar hasta la tumba.

ECHO es una oda al eco con tintes surrealistas, en todas sus concepciones. En ocasiones hablo simplemente del hecho físico, como efecto de audio, y en otras es una alegoría respecto a cuestiones un tanto existenciales.
HOPE está netamente inspirada en el libro La Bibliotecaria de Auschwitz, de Antoni G.Iturbe, y para entenderla plenamente es imprescindible leer el libro o, al menos, conocer el argumento.
IN MY DREAMS es, directamente, un sueño erótico, con un componente de amor platónico imaginario. No hay más misterios.
THE REINS, I´M GONNA TRY, I WANT TO KNOW y FIND ANOTHER PLACE son opiniones y/o reflexiones sobre mi vida, o sobre la vida, pensamientos recurrentes que me acompañan cualquier día o casi siempre.

Y aquí termina el artículo sobre el NUEVO DISCO de Pablo Works, The Life That I Love; si queréis tenerlo podéis daros un pase por la tienda de nuestra web.

Si queréis echarle un vistazo a las letras y sus traducciones dar un paseo por letras «the life that I love» (en un tiempo prudente estarán disponibles todas las videoletras del disco)

Por cierto, a partir de mañana lunes 18 de junio el disco está disponible en Apple Music, en Spotify, en Amazon Music, etc, etc…

Gracias por prestarme este ratico y espero que nos encontremos en los conciertos para preguntaros: What Do You Want Of Me?

Os deseo mucho amor y mucha música… digna, por favor
Pablo Works

Y como post data de despedida unos agradecimientos:
Para llevar a buen puerto este barco he necesitado ciertas ayudas y colaboraciones que paso a enumerar para agradecerlas y ponerlas en valor:
Haciendo yo todo el proceso de producción y siendo al mismo tiempo el músico que compone y toca cada instrumento, lo más complicado es no perder la perspectiva y tratar de comportarme y tomar las decisiones con objetividad, parcialidad y sentido común. Para esa labor la persona que más me ayuda es Virginia Navarro, mi pareja, a la que voy enseñándole cada paso del proceso de cada canción para que me diga qué le gusta y qué no en cada caso, y así reconducir en ocasiones cosas que a mí me parecían estupendas desde mi burbuja llena de pájaros, pero que probablemente no lo fueran tanto. En esta labor también me ha ayudado mi querido Carlos Lázaro, músico y compositor, y más al día que yo en muchos campos, pero a él lo he aprovechado sobre todo con los singles, «We are not» y «What do you want of me», porque tiene una visión mucho más comercial y actual, y entiende el concepto mercado infinitamente mejor que yo, ya que de hecho yo no tengo ni idea, y siempre me aporta pinceladas de sensatez, una cualidad de la que en ocasiones adolezco.
Utilizo otros termómetros ocasionales, Mikel Larequi, Rafa Moya, algun@ de mis vecin@s…, y además siempre tomo nota de cualquier comentario de cualquier persona que cae por casa y escucha algo de lo que estoy haciendo. Siempre.
Qué decir de Javier Borda, que no lo dudó ni un momento cuando se lo propuse y que fue capaz de dejar el canto lírico con el que lleva 25 años para desgarrar su voz y darle esa textura increíble a «We are not», que sin él desde luego no sería lo mismo.
Las baterías las tocó David «Tutumba» Martinez, con el que estuve trabajando mes y medio a principios de 2017 sólo con su batería y mi guitarra acústica para darles un sentido básico y desnudo, y al que me llevé a Madrigueras (Albacete) a grabarlas lejos del mundanal ruido en Calypso Studios de Miguel A. Gascón, que fue el encargado de la grabación de las baterías.
Allí grabamos todas las baterías menos las de los dos singles «We are not» y «What do you want of me», que son canciones que compuse más tarde, ya en CUBOESTUDIO (Barañáin) durante el proceso de grabación de los demás instrumentos y arreglos.
También me echó una mano mi viejo amigo Gussy, de Gringo Music, asesorándome con los procesos que sigue ahora la música con las plataformas digitales y sus agotadores entresijos. Cuando yo hacía discos con mi sello anterior estos procesos, o no existían o me los pasaba por la entrepierna. Ahora son casi ineludibles.
Y por último quiero dar las gracias también a toda la gente que contrata a Pablo Líquido, que es lo que hace posible mi existencia como Pablo Works, y me hace posible tener un estudio en condiciones, y comer todos los días.

RUIDO

Hola a tod@s 11 meses después!

Sí, ya sé que ha pasado casi un año desde mi última entrada en esta web, pero también sé, y much@s lo intuís, que no he dejado de trabajar en este proyecto ni un sólo día desde entonces. Ni un sólo instante.
La cuestión es cómo y cuándo considere cada cual que debe hacer más o menos ruido, y en mi caso concreto no acostumbro a hacer mucho ruido ni cuando estoy armado de poderosas razones y más necesario es. Ni os cuento el resto del tiempo lo que disfruto no existiendo. ¿Qué le voy a a hacer?
Parece incompatible ser artista y discreto al mismo tiempo, y seguramente lo sea, y así me va en mi pequeño mundo, sólo suelo dejar de ser minúsculo y convertirme en mayúsculo cuando subo a un escenario. Escenarios habitualmente minúsculos en mi caso, un torbellino de paradojas y contradicciones.

He terminado el segundo disco de Pablo Works y lo he titulado THE LIFE THAT I LOVE, que es simplemente el título de una de las canciones, la primera del disco, cuya letra define muy bien mis andanzas por vuestros mundos. Este tema no es ninguno de los singles en potencia, pero es muy importante para mí por lo que significa, y como título para el disco me llena y satisface, y lo veo muy apropiado porque los directos del futuro los veo del señor Works.

Letra y traducción de la The Life That I Love con algunas imágenes de acompañamiento.

Y he terminado este segundo disco que, por llamar la atención, comencé a grabar antes que el primero; las baterías las grabamos en marzo de 2017 en Albacete, y los bajos los grabé en mayo de aquel año, todo lo demás esperó a que hiciera enterito el disco Small But True.
Pero además he dejado ya, mientras iba grabando este, medio encaminado el siguiente, el tercero. Es decir, un puto desastre y un desorden abrumador pero inevitable. Tenemos que aprender a convivir con nuestras taras.

Igual alguien se pregunta por qué demonios grabé un disco, lo presenté y vendí ejempleres en algunos conciertos de Pablo Líquido, y lo volví a meter en el cajón, el disco y todo el proyecto Works.
Bueno, la explicación es bien sencilla y meridianamente clara: No puedo promocionar un proyecto sin hacer conciertos, y no puedo hacer conciertos con un repertorio basado en un disco que dura poco más de media hora como es Small But True.
Sin conciertos no hay promoción, y sin promoción no hay conciertos, y sin repertorio suficiente no hay ni conciertos ni promoción, por eso he preferido no quemar cartuchos de Pablo Works que sería como disparar con la pólvora mojada, y he preferido ampliar y mejorar la base y el contenido antes de dar ningún paso que luego tenga que rectificar, o que simplemente esté mal dado.
Y lo presenté en elgunos conciertos y vendí algunos ejemplares, los necesarios y suficientes, para pagar la fabricación. Sólo por eso.
Ahora para los conciertos tengo 20 canciones publicadas, 9 de Small But True y 11 de The Life That I Love, y algunas del primero no tocaré pero añadiré al repertorio algunos de los temas de Aprendiendo a Perder y Preludio de Luna Hiena de Pablo Líquido.
Tengo ansia viva, pero prisa no, la prisa es para l@s que no estén conformes con su situación, y ese no es mi caso. Bien sabéis que voy a gusto por la vida y que nunca he necesitado mucho más, ni tampoco hacer mucho ruido para sentir que hago las cosas bien, al contrario, en general, y en mi profesión en particular, se hace mucho ruido con muy pocas nueces. Tampoco he necesitado hacer ruido para tener trabajo, aunque obviamente hubiera trabajado mucho más si hubiera hecho ruido, obviamente.

El nuevo disco está al caer pero antes quiero dejar bien atados algunos cabos, y no voy a olvidar lo que me propuse: promocionar los dos al mismo tiempo, así que algunas canciones de Small But True, y sus nuevos vídeos, se entremezclarán con las de The Life That I Love. Va a ser un jaleo de puta madre. No sé cómo irá la cosa, pero que no me voy a aburrir lo tengo claro.

Pronto explicaré también cómo va a ser la primera fase de conciertos de Pablo Works, porque no va a ser algo convencional. De hecho no tengo constancia de que nadie haya hecho nunca el tipo de gira de promoción que pienso hacer los primeros meses. Ya veremos cómo va la idea tontuna que he tenido. Hacer algo diferente es, de entrada, bastante difícil en cualquier ámbito, pero en nuestro gremio se antoja incluso más complicado. Ahí lo dejo, un poco de imperceptible ruido de fondo.

Y por rizar el rizo, si esa primera parte de la gira de promoción de Pablo Works, todos sus primeros conciertos, va a ser «diferente», la segunda parte, la que de entrada será más convencional, también va a ser distinta a lo que se ve por ahí. Bastante interesante, creo yo, va a estar el asunto de los conciertos, que es, como bien sabéis, mi terreno natural y por antonomasia en el que mejor me desenvuelvo.

Pero eso será después de publicar el disco The Life That I Love. Primero a ver si os hace gracia el resultado de mi arduo trabajo y luego vendrá lo demás.

Perdonad la ausencia pública, pero las cosas siento que tengo que hacerlas bien, y de momento hacerlas yo, y eso se traduce en trabajo ingente o, traducido, muuuucho muuucho tiempo… y por mi forma de ser eso quiere decir muy poco RUIDO y espero que muchas y buenas nueces.

Os deseo mucho amor y algunas trifulcas con final feliz!

Pablo Works

Pd: Hagan me el favor de disculpar el embrollo del orden de las grabaciones y publicaciones, pero pese a ser tan extravagantemente enrevesado es exactamente así como se han sucedido los procesos. Hubiera preferido que cada cosa fuera en su plazo, pero ya que eso no ha sido factible al menos nos queda lo anecdótico del jaleo.

Pd2: Y sirva de guinda a todo este despropósito asegurar que el poderosísimo primer single del que será el tercer disco, del que todavía no he grabado, está escrita y esperando su turno desde mucho antes de grabar el primer disco. Va a esperar años, pero llegará su momento.

Pd3: Por si alguien ya ni se acuerda aquí os dejo AMIGO, el único single que saqué, también tímidamente, del primer disco.

A LITTLE STORY

No sé muy bien en qué orden componer esta “pequeña historia”.
Pablo Works es nuevo, pero hay una canción en Small But True que tiene 20 años (escrita en 1998) y que nunca jamás le he contado a nadie de qué habla, a nadie; supongo que por no tener que dar demasiadas explicaciones, pues hoy las doy.
Tiene la peculiaridad de que su letra, leída tal cual, es perfectamente interpretable de una manera incorrecta. De cien personas que la interpreten las cien llegarán a la misma conclusión, y no es la verdadera. Siempre que la enseñé dejé que lo que dice aparentemente la letra (un declaración de amor a la persona más importante para uno, la que te apoya y acompaña contra viento y marea) fuera su contenido y su sentido. Pero no lo es. Incluso al cantarla en el Gayarre la presenté así, como se puede malinterpretar, así que mentí a todo el mundo por no empezar a dar explicaciones, pero la canté bien consciente de que hablaba de otra cosa.
Desconozco por qué razón voy a desvelar mi tonto secreto, porque no tenía intención de hacerlo y porque este secreto es sólo fruto de la pereza. Supongo que no puedo dejar dos letras tan importantes de mi vida a la deriva, y una vez que me tomo la molestia de escribirlo voy a hacer honor al título de mi disco «Pequeño pero verdadero» y voy a desnudar la verdad. Espero que no os resulte incómoda, porque pese a todo siempre he sido tremendamente fuerte, siempre he disfrutado de cada etapa de la vida y además la parte «oscura» tiene un final feliz, y esa felicidad final se ha prolongado ya durante tres décadas, y lo que queda.

Introducción:

Allá voy! Quise incluir en este primer disco de Pablo Works un tema, la primera canción que escribí en inglés, en el 98, por lo que dice, porque es mi homenaje a la música y a todo lo que ésta me ha dado, pero durante la grabación, a última hora, me vi obligado a escribir otra canción que me diera el pie para que este antiguo tema tuviera sentido. Y las puse seguidas, la 6ª y la 7ª, como si alguien les fuera a encontrar relación y continuidad. Siempre doy por hecho demasiadas cosas.
La canción que tiene 20 años es Only You, y la que he tenido que escribir para darle sentido, a modo de introducción, es My Sorrow.
Voy a despejar mi horizonte pasado y de paso el significado de un par de canciones, todo de un plumazo.

(vaya por delante de lo que voy a narrar que yo siempre lo he pasado en grande y no me arrepiento de casi nada. Otra cosa es que anduviera perdido en busca de algo que al final, por suerte, encontré)

Pequeña historia:

The beginning: En mi familia éramos esquiadores (algunos todavía lo son, y yo, aunque no practico hace muchos años, nunca dejaré de serlo), y transcurría un fantástico 19 de enero de 1985 cuando, por esas cosas de la vida, vicisitudes y contratiempos, mi hermano Josetxo falleció junto con su entrenador (Eduardo) y otros 4 compañeros y amigos (Patxi, Alvaro, Mónica e Iñaki) del equipo de competición de la mítica Federación Vasco-Navarra de Esquí Alpino, víctimas de un alud de nieve en Candanchú (Huesca).
Yo tenía 12 años y mi hermano 15. Se fue y me dejó sólo, perplejo y meditabundo en nuestra habitación (desde que yo era bebé compartimos habitación), en la habitación en la que nada volvería a ser igual.

El día del alud, el fatídico día de la avalancha, yo estaba también esquiando e incluso pasé por la zona, porque nos avisaron por radio, cuando todavía estaban buscando los cuerpos enterrados en la nieve. Nadie me decía nada de mi hermano y no sabía muy bien qué hacer. Me mandaron para casa.
Llegué al garaje donde guardábamos los esquíes y me quedé allí, encerrado. No quise subir a casa, no me atreví porque sabía que allí estaba mi madre todavía plenamente ignorante de lo que había ocurrido (entonces los móviles eran ciencia ficción), y tampoco yo sabía nada en verdad sobre la situación de mi hermano, aunque no me daba muy buena espina.
Ese rato que pasé encerrado en el garaje… ese rato que nunca olvidaré… lo cambió todo para siempre.
Yo fui a un colegio católico y mal que bien siempre rezaba, era lo que me habían enseñado. Somos animales de costumbres y lo que te inculcan desde pequeño cada día como grandes y fantásticas verdades puede llevar un buen tiempo replantear y remover de nuestro frágil y permeable disco duro.
Mi madre era catequista y yo todavía albergaba más o menos esa fe en la que me adoctrinaron día tras día. Día tras día.
Ese rato en el garaje lo pasé hablando con Dios, ofreciéndole todo a cambio de que Josetxo estuviera bien. Lloré, me retorcí… tenía la sensación de estar pasando una auténtica pesadilla. Y de hecho así era.
Nunca fui un santo, y no sólo recé y pedí, también le advertí y le amenacé, no sé si a Dios o a mi fe o a los gamusinos, pero me enfrenté. Dejé las cosas bien claras: si hay un Dios y mi hermano muere… en ese caso… si hay un Dios…

Resultó que finalmente mi hermano falleció aquel día y que yo comencé a replantearme todas las preguntas y las respuestas referentes a la existencia del «presunto» y al sentido de las cosas, y muchas más. Esa labor me ocupó años, el resto de mi infancia y pubertad fue una rebelión interna y una búsqueda de la verdad. Me volví irascible y algo violento, y al mismo tiempo un “viva la virgen” despreocupado y desafiante. Aunque nunca dejé de ser buena gente y mi intensa empatía no menguó un ápice, era capaz casi de cualquier cosa si se me cruzaba el cable adecuado, sobre todo los primeros dos o tres años.
Aquel 19 de enero del 85 adquirí dos nuevas características que ya nunca me han abandonado, mi cabeza generó una coraza (carácter) irrompible y mi alma se entregó a la vida sin remilgos.
Centré gran parte de mis esfuerzos en el deporte, sobre todo el esquí alpino y las artes marciales, y lo demás ocurría, o no, pero no me preocupaba demasiado. Me estaba buscando a mí mismo, y eso me ocupaba a tiempo completo.
La primera lección que extraje de lo que le ocurrió a mi hermano tan joven fue que hay que aprovechar el tiempo, las oportunidades, las pequeñas cosas de la vida, los raticos buenos y los raros también. Nadie sabe cual es su último día, y… ya sabéis, el famoso Carpe diem.
También las chicas y los «amores verdaderos» coparon, supongo, mi afecto y muuuucho de mi tiempo. A veces todo.
Al mismo tiempo, había emprendido un camino sin saberlo, siempre había sido especialmente sensible a las emociones y sus derivados, y hacía ya años que la música me llevaba a lugares lejanos y desconocidos a los que ninguna otra cosa me podía transportar. La música me calmaba. Además con la parabólica de nuestro edificio teníamos acceso a la cadena MTV, y eso fue el culmen, 24 horas al día de videoclips!
No voy a pasar lista de todos los artistas y los discos que me fueron hechizando por aquel entonces, sólo me voy a centrar en el principal.

Llegando al final:

Volviendo al comienzo de este cuento, unos meses antes del fatídico accidente en la nieve había descubierto a Queen, y en el momento de perder a mi hermano yo estaba centrado profundamente en el único disco de ellos que tenía, «The Works«, y entonces mi mundo se circunscribió a ese disco.

Cuando ahora lo escucho entero vuelvo a esos días, y sin ningún esfuerzo me encuentro allí, solo en mi habitación, sin mi hermano, acompañado de ese inmundo vacío, escuchando una y otra vez esas canciones, ese disco, THE WORKS.
Fue durante los siguientes años, y sin darme demasiada cuenta, cuando la música, y en especial Queen, fue empapando mi vida, mis momentos y en general toda mi existencia. Esto lo veo ahora, con la perspectiva que dan los años, pero parece tan evidente que se me salta la risa.
Estaba TAN CLARO…!!! La música!
Valga como anécdota que todos mis ahorrillos se concentraron en conseguir los discos de Queen, y con cada uno llegaba una nueva ola de emociones, y con sólo 15 años ya los tenía todos, y fui invitado a la pamplonesa estación de radio pirata Radio Paraíso para hacer un especial de Queen, y allí me presenté yo con mi taco de discos, y un montón de cosas para contar de lo que sacaba de revistas y otra publicaciones. Igual esto (sólo tenía 15 años) os da una idea del por qué de mi devoción por Queen.
Siempre fui músico y, aunque mi familia tenía otros planes más ortodoxos para mí, fue mi voluntad interior la que resistió y empujó incansable hasta llevarme a mi sitio, incansable e inquebrantable contra cualquier otra fuerza de la vida. Soy músico porque es lo que tenía que ser, lo que quise ser.
Pues bien, una vez narrada un poco la historia ahora os voy a explicar el significado de dos de las canciones de mi disco Small But True de PABLO WORKS (…The Works?)

My Sorrow:

MY SORROW es, evidentemente, la imagen de mi infancia y pubertad, desde los 12 años hasta los 17, perdido por el mundo buscando mi lugar, la luz, sin saber dónde agarrarme y sin apenas respuestas a tantas preguntas. A quién seguir, en quién confiar, por dónde ir… Creo que la muerte de mi hermano me hizo madurar muy rápido. Me encontré solo ante demasiadas cuestiones que aclarar, y poco a poco fui encontrando respuestas a aquellas preguntas. Bueno, aquello más que hacerme madurar “muy rápido” me hizo madurar “mucho”.
Pd: No soy capaz de imaginar qué pasa por las cabezas de los miles de millones de niños que han vivido y viven (y por desgracia vivirán) situaciones infinitamente más dramáticas que la que yo viví. Visto con perspectiva lo mío fue un juego de niños, así que dedico esta canción a tod@s aquell@s criaturas que lamentablemente están «sol@s» de verdad.

Only You:

ONLY YOU es una declaración de amor y de agradecimiento a lo que me salvó de aquella turbia oscuridad juvenil. Es una declaración de amor y de agradecimiento a la música, por haberme mostrado el camino para reconducir mi vida, por haberme revivido, por darme una razón incontestable para empezar cada día, por mostrarme cual era el tren que debía coger, por darme un oficio y por darme esta vida que tengo y defiendo. No tiene más misterios esta canción que escribí en 1998, y la primera que hice en inglés.
Creo que aunque he hecho un buen trabajo de adaptación se nota un poco que esta canción está hecha de una forma diferente al resto del disco. Pero la tenía que incluir fuera como fuere. Era una deuda conmigo y con mis principios.
También la incluí, por el mismo motivo, entre las dos canciones que La Pamplonesa me permitió cantar en el Teatro Gayarre, y eso sí que fue un homenaje musical a la música. Nadie sabe lo que significó para mí poder cantar esta canción en el Gayarre con La Pamplonesa detrás.
Cerré el círculo.

Conclusión:

La música fue mi tabla de salvación como persona, y además me dio un oficio.
Me guió, me encauzó, porque aunque elegí un camino duro e incierto como pocos, ser músico, y más ser músico sin ninguna formación y sin tradición ni apoyo familiar, supe desde bien joven a qué dedicar mi tiempo y mi energía, y pude entregarme a aquella pasión con la certeza de que era lo correcto, sabiendo que el tiempo me daría la razón.
Por eso voy como voy, por eso tanta pasión y agradecimiento en cada concierto.
Sobre el escenario siento una fuerza y una seguridad…, siento tranquilidad, serenidad, control y deleite, felicidad… no creo que pueda aspirar a mucho más que a eso en este mundo. Me basta con ser músico, tener trabajo, y me desvivo por hacerlo bien. Eso es todo. Eso es todo.
Gracias música, only you me has traído hasta aquí.

Bien, ya he despejado por un lado una de las razones del apellido artístico WORKS (el disco de Queen y que es lo que hago a todas horas, to work), también he hecho público un capítulo muy importante de mi vida, el más importante, el que más me ha marcado, y de paso he destripado dos canciones de mi último trabajo. Así que en este caso además de traducir las letras, las explico.
Y ahora, cuando escuchéis esas dos canciones ya sabéis bien sabido de qué hablan, por qué dicen lo que dicen, y cuánto significa para mí.
Esto no las hace mejores canciones, sólo puede hacer que con un poco de suerte algun@s les prestéis más atención y podáis sentirlas más como yo las siento.

Despedida:

Sé que me he extendido más de lo que es aceptable en esta vida fugaz, pero para l@s cuatro que lo vais a leer prefiero explicarlo bien.

Un fuerte abrazo a tod@s y larga vida a la música, que con lo que se escucha ahora por ahí…

Pablo Works

AMIGO

Una canción muy muy importante para mí porque habla de mi perro.
La escribí para Txiki, cuando todavía vivía, pero es extensible a Torpe, por supuesto.
Txiki y Torpe fueron nuestros dos hijos caninos, con los cuales compartimos tres intensos lustros de nuestra vidas.
Ni fueron tres lustros cualquiera ni simplemente los compartimos. Mi carrera musical y mis primeras giras fueron mano a mano con Txiki, y cuando conocimos a Virginia ésta se unió a nuestra vida de aquí para allá, y luego encontramos a Torpe que completó la «crew» de Pablo Líquido.
Todo giró entorno a ellos durante esos 15 años, y todo lo hacíamos o dejábamos de hacer en función de ellos.

No hicieron más que completarnos, enseñarnos, acompañarnos, divertirnos, enamorarnos y enseñarnos el significado de «incondicional».

Cuando la vida nos lo permita volveremos a completar nuestra familia con un par de impagables amigos que encontremos por ahí perdidos o que nos esperen en alguna protectora, rellenitos de amor, alegría y, aunque suene raro, humanidad en grado sumo.

En cualquier caso jamás olvidaremos a nuestros dos peludos hijos Txiki y Torpe, y esta simple pero sentida canción de cuatro palabras es la bandera pública de nuestro pequeño homenaje a su memoria, a todo lo que los echamos de menos cada día.

Va por ellos y por ese amor sin límites.

Pablo Works

Pd: Esta canción fue estrenada en público el 8 y 9 de octubre de 2016 en el Teatro Gayarre de Pamplona como parte del espectáculo «Ellos y La Pamplonesa».

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