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A LITTLE STORY

No sé muy bien en qué orden componer esta “pequeña historia”.
Pablo Works es nuevo, pero hay una canción en Small But True que tiene 20 años (escrita en 1998) y que nunca jamás le he contado a nadie de qué habla, a nadie; supongo que por no tener que dar demasiadas explicaciones, pues hoy las doy.
Tiene la peculiaridad de que su letra, leída tal cual, es perfectamente interpretable de una manera incorrecta. De cien personas que la interpreten las cien llegarán a la misma conclusión, y no es la verdadera. Siempre que la enseñé dejé que lo que dice aparentemente la letra (un declaración de amor a la persona más importante para uno, la que te apoya y acompaña contra viento y marea) fuera su contenido y su sentido. Pero no lo es. Incluso al cantarla en el Gayarre la presenté así, como se puede malinterpretar, así que mentí a todo el mundo por no empezar a dar explicaciones, pero la canté bien consciente de que hablaba de otra cosa.
Desconozco por qué razón voy a desvelar mi tonto secreto, porque no tenía intención de hacerlo y porque este secreto es sólo fruto de la pereza. Supongo que no puedo dejar dos letras tan importantes de mi vida a la deriva, y una vez que me tomo la molestia de escribirlo voy a hacer honor al título de mi disco “Pequeño pero verdadero” y voy a desnudar la verdad. Espero que no os resulte incómoda, porque pese a todo siempre he sido tremendamente fuerte, siempre he disfrutado de cada etapa de la vida y además la parte “oscura” tiene un final feliz, y esa felicidad final se ha prolongado ya durante tres décadas, y lo que queda.

Introducción:

Allá voy! Quise incluir en este primer disco de Pablo Works un tema, la primera canción que escribí en inglés, en el 98, por lo que dice, porque es mi homenaje a la música y a todo lo que ésta me ha dado, pero durante la grabación, a última hora, me vi obligado a escribir otra canción que me diera el pie para que este antiguo tema tuviera sentido. Y las puse seguidas, la 6ª y la 7ª, como si alguien les fuera a encontrar relación y continuidad. Siempre doy por hecho demasiadas cosas.
La canción que tiene 20 años es Only You, y la que he tenido que escribir para darle sentido, a modo de introducción, es My Sorrow.
Voy a despejar mi horizonte pasado y de paso el significado de un par de canciones, todo de un plumazo.

(vaya por delante de lo que voy a narrar que yo siempre lo he pasado en grande y no me arrepiento de casi nada. Otra cosa es que anduviera perdido en busca de algo que al final, por suerte, encontré)

Pequeña historia:

The beginning: En mi familia éramos esquiadores (algunos todavía lo son, y yo, aunque no practico hace muchos años, nunca dejaré de serlo), y transcurría un fantástico 19 de enero de 1985 cuando, por esas cosas de la vida, vicisitudes y contratiempos, mi hermano Josetxo falleció junto con su entrenador (Eduardo) y otros 4 compañeros y amigos (Patxi, Alvaro, Mónica e Iñaki) del equipo de competición de la mítica Federación Vasco-Navarra de Esquí Alpino, víctimas de un alud de nieve en Candanchú (Huesca).
Yo tenía 12 años y mi hermano 15. Se fue y me dejó sólo, perplejo y meditabundo en nuestra habitación (desde que yo era bebé compartimos habitación), en la habitación en la que nada volvería a ser igual.

El día del alud, el fatídico día de la avalancha, yo estaba también esquiando e incluso pasé por la zona, porque nos avisaron por radio, cuando todavía estaban buscando los cuerpos enterrados en la nieve. Nadie me decía nada de mi hermano y no sabía muy bien qué hacer. Me mandaron para casa.
Llegué al garaje donde guardábamos los esquíes y me quedé allí, encerrado. No quise subir a casa, no me atreví porque sabía que allí estaba mi madre todavía plenamente ignorante de lo que había ocurrido (entonces los móviles eran ciencia ficción), y tampoco yo sabía nada en verdad sobre la situación de mi hermano, aunque no me daba muy buena espina.
Ese rato que pasé encerrado en el garaje… ese rato que nunca olvidaré… lo cambió todo para siempre.
Yo fui a un colegio católico y mal que bien siempre rezaba, era lo que me habían enseñado. Somos animales de costumbres y lo que te inculcan desde pequeño cada día como grandes y fantásticas verdades puede llevar un buen tiempo replantear y remover de nuestro frágil y permeable disco duro.
Mi madre era catequista y yo todavía albergaba más o menos esa fe en la que me adoctrinaron día tras día. Día tras día.
Ese rato en el garaje lo pasé hablando con Dios, ofreciéndole todo a cambio de que Josetxo estuviera bien. Lloré, me retorcí… tenía la sensación de estar pasando una auténtica pesadilla. Y de hecho así era.
Nunca fui un santo, y no sólo recé y pedí, también le advertí y le amenacé, no sé si a Dios o a mi fe o a los gamusinos, pero me enfrenté. Dejé las cosas bien claras: si hay un Dios y mi hermano muere… en ese caso… si hay un Dios…

Resultó que finalmente mi hermano falleció aquel día y que yo comencé a replantearme todas las preguntas y las respuestas referentes a la existencia del “presunto” y al sentido de las cosas, y muchas más. Esa labor me ocupó años, el resto de mi infancia y pubertad fue una rebelión interna y una búsqueda de la verdad. Me volví irascible y algo violento, y al mismo tiempo un “viva la virgen” despreocupado y desafiante. Aunque nunca dejé de ser buena gente y mi intensa empatía no menguó un ápice, era capaz casi de cualquier cosa si se me cruzaba el cable adecuado, sobre todo los primeros dos o tres años.
Aquel 19 de enero del 85 adquirí dos nuevas características que ya nunca me han abandonado, mi cabeza generó una coraza (carácter) irrompible y mi alma se entregó a la vida sin remilgos.
Centré gran parte de mis esfuerzos en el deporte, sobre todo el esquí alpino y las artes marciales, y lo demás ocurría, o no, pero no me preocupaba demasiado. Me estaba buscando a mí mismo, y eso me ocupaba a tiempo completo.
La primera lección que extraje de lo que le ocurrió a mi hermano tan joven fue que hay que aprovechar el tiempo, las oportunidades, las pequeñas cosas de la vida, los raticos buenos y los raros también. Nadie sabe cual es su último día, y… ya sabéis, el famoso Carpe diem.
También las chicas y los “amores verdaderos” coparon, supongo, mi afecto y muuuucho de mi tiempo. A veces todo.
Al mismo tiempo, había emprendido un camino sin saberlo, siempre había sido especialmente sensible a las emociones y sus derivados, y hacía ya años que la música me llevaba a lugares lejanos y desconocidos a los que ninguna otra cosa me podía transportar. La música me calmaba. Además con la parabólica de nuestro edificio teníamos acceso a la cadena MTV, y eso fue el culmen, 24 horas al día de videoclips!
No voy a pasar lista de todos los artistas y los discos que me fueron hechizando por aquel entonces, sólo me voy a centrar en el principal.

Llegando al final:

Volviendo al comienzo de este cuento, unos meses antes del fatídico accidente en la nieve había descubierto a Queen, y en el momento de perder a mi hermano yo estaba centrado profundamente en el único disco de ellos que tenía, “The Works“, y entonces mi mundo se circunscribió a ese disco.

Cuando ahora lo escucho entero vuelvo a esos días, y sin ningún esfuerzo me encuentro allí, solo en mi habitación, sin mi hermano, acompañado de ese inmundo vacío, escuchando una y otra vez esas canciones, ese disco, THE WORKS.
Fue durante los siguientes años, y sin darme demasiada cuenta, cuando la música, y en especial Queen, fue empapando mi vida, mis momentos y en general toda mi existencia. Esto lo veo ahora, con la perspectiva que dan los años, pero parece tan evidente que se me salta la risa.
Estaba TAN CLARO…!!! La música!
Valga como anécdota que todos mis ahorrillos se concentraron en conseguir los discos de Queen, y con cada uno llegaba una nueva ola de emociones, y con sólo 15 años ya los tenía todos, y fui invitado a la pamplonesa estación de radio pirata Radio Paraíso para hacer un especial de Queen, y allí me presenté yo con mi taco de discos, y un montón de cosas para contar de lo que sacaba de revistas y otra publicaciones. Igual esto (sólo tenía 15 años) os da una idea del por qué de mi devoción por Queen.
Siempre fui músico y, aunque mi familia tenía otros planes más ortodoxos para mí, fue mi voluntad interior la que resistió y empujó incansable hasta llevarme a mi sitio, incansable e inquebrantable contra cualquier otra fuerza de la vida. Soy músico porque es lo que tenía que ser, lo que quise ser.
Pues bien, una vez narrada un poco la historia ahora os voy a explicar el significado de dos de las canciones de mi disco Small But True de PABLO WORKS (…The Works?)

My Sorrow:

MY SORROW es, evidentemente, la imagen de mi infancia y pubertad, desde los 12 años hasta los 17, perdido por el mundo buscando mi lugar, la luz, sin saber dónde agarrarme y sin apenas respuestas a tantas preguntas. A quién seguir, en quién confiar, por dónde ir… Creo que la muerte de mi hermano me hizo madurar muy rápido. Me encontré solo ante demasiadas cuestiones que aclarar, y poco a poco fui encontrando respuestas a aquellas preguntas. Bueno, aquello más que hacerme madurar “muy rápido” me hizo madurar “mucho”.
Pd: No soy capaz de imaginar qué pasa por las cabezas de los miles de millones de niños que han vivido y viven (y por desgracia vivirán) situaciones infinitamente más dramáticas que la que yo viví. Visto con perspectiva lo mío fue un juego de niños, así que dedico esta canción a tod@s aquell@s criaturas que lamentablemente están “sol@s” de verdad.

Only You:

ONLY YOU es una declaración de amor y de agradecimiento a lo que me salvó de aquella turbia oscuridad juvenil. Es una declaración de amor y de agradecimiento a la música, por haberme mostrado el camino para reconducir mi vida, por haberme revivido, por darme una razón incontestable para empezar cada día, por mostrarme cual era el tren que debía coger, por darme un oficio y por darme esta vida que tengo y defiendo. No tiene más misterios esta canción que escribí en 1998, y la primera que hice en inglés.
Creo que aunque he hecho un buen trabajo de adaptación se nota un poco que esta canción está hecha de una forma diferente al resto del disco. Pero la tenía que incluir fuera como fuere. Era una deuda conmigo y con mis principios.
También la incluí, por el mismo motivo, entre las dos canciones que La Pamplonesa me permitió cantar en el Teatro Gayarre, y eso sí que fue un homenaje musical a la música. Nadie sabe lo que significó para mí poder cantar esta canción en el Gayarre con La Pamplonesa detrás.
Cerré el círculo.

Conclusión:

La música fue mi tabla de salvación como persona, y además me dio un oficio.
Me guió, me encauzó, porque aunque elegí un camino duro e incierto como pocos, ser músico, y más ser músico sin ninguna formación y sin tradición ni apoyo familiar, supe desde bien joven a qué dedicar mi tiempo y mi energía, y pude entregarme a aquella pasión con la certeza de que era lo correcto, sabiendo que el tiempo me daría la razón.
Por eso voy como voy, por eso tanta pasión y agradecimiento en cada concierto.
Sobre el escenario siento una fuerza y una seguridad…, siento tranquilidad, serenidad, control y deleite, felicidad… no creo que pueda aspirar a mucho más que a eso en este mundo. Me basta con ser músico, tener trabajo, y me desvivo por hacerlo bien. Eso es todo. Eso es todo.
Gracias música, only you me has traído hasta aquí.

Bien, ya he despejado por un lado una de las razones del apellido artístico WORKS (el disco de Queen y que es lo que hago a todas horas, to work), también he hecho público un capítulo muy importante de mi vida, el más importante, el que más me ha marcado, y de paso he destripado dos canciones de mi último trabajo. Así que en este caso además de traducir las letras, las explico.
Y ahora, cuando escuchéis esas dos canciones ya sabéis bien sabido de qué hablan, por qué dicen lo que dicen, y cuánto significa para mí.
Esto no las hace mejores canciones, sólo puede hacer que con un poco de suerte algun@s les prestéis más atención y podáis sentirlas más como yo las siento.

Despedida:

Sé que me he extendido más de lo que es aceptable en esta vida fugaz, pero para l@s cuatro que lo vais a leer prefiero explicarlo bien.

Un fuerte abrazo a tod@s y larga vida a la música, que con lo que se escucha ahora por ahí…

Pablo Works

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