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LOS PASOS

LOS PASOS

Los pasos son los que construyen el caminar, literalmente, pero también metafóricamente.
Gracias a los pasos podemos avanzar y por culpa de los pasos también se puede retroceder, no es esta una cuestión baladí, qué pasos y hacia dónde se dan.
El colmo del desatino es caminar en círculo, que a falta de otro quehacer…

El Pantano de Fuego

No termina ahí la cosa con los dichosos pasos.
Cualquiera que haya visto La Princesa Prometida sabe de los peligros que se asumen al pretender cruzar «el pantano de fuego», pues algo así ocurre frecuentemente en la vida cuando tienes prisa y optas por buscar atajos para alcanzar los objetivos, sean estos cuales fuere. En estos casos se propicia y se incrementa la posible aparición de lo que conocemos coloquialmente como «un paso en falso» o «un mal paso».
En el caso de «el pantano de fuego» sus peligros eran la arenas resplandecientes, los fuegos burbujeantes y los roedores de aspecto gigantesco, y nuestros héroes toparon con todos ellos pero, aprovechando las bondades de la ficción, con ninguno dieron «un paso en falso».
La vida real no es así, y en nuestro mundo «un mal paso» es jodido.

Accidentes

Este tipo de nefastos pasos aparecen usualmente cuando tienes prisa, o en algún despiste, o cuando el cansancio te hace arrastrar los pies y, en ocasiones, pueden ser motivados también por alguna zancadilla…

Tod@s sabemos que hay gente extremadamente torpe que nunca se hace nada y personas hábiles, cuidadosas y prudentes que se han partido la crisma más de una vez, pero no es lo habitual.
Generalmente el que va despistado, a trompicones y sin cuidado tiene estadísticamente muchas más probabilidades de accidentarse que la persona atenta, cuidadosa y mesurada.

Primer concierto

Pablo Works Project hemos dado un pequeño paso, en realidad es sólo anecdótico (por aquello de ser el primero), al ofrecer nuestro primer concierto. Apuntaría a que por un lado es incluso ridículo mentarlo, pero es ahora o nunca y antes de tomarme unos días de desconexión quiero meter mi pluma en este tintero.

Al menos cuatro de las canciones que interpretamos en La Carbonera las escribí ya en 2014, pero por aquel entonces no sabía si esta nueva oleada de temas se llamaría Pablo Líquido, o LIKIDA o cómo, y mucho menos que acabaría siendo Pablo Works Project!!! (a quién se le ocurre semejante nombre?)
Por eso el primer concierto es «mucho» pero también es «poco».
«Mucho» por el largo trabajo, paciencia, tiempo y vueltas que he dedicado a este proyecto hasta llegar aquí (y en esta última época Uxue también), pero «poco» porque le he dedicado todo ese trabajo, esa paciencia, ese tiempo y he dado esas vueltas para llegar mucho más lejos que esto, en todos los sentidos, así que sea como sea vendrán muchos conciertos más y muchas cosas más. Los siguientes pasos.

El panorama

Soy músico de directo y lo que me apetece es tocar y cantar en público, y a Uxue mucho más, lógicamente, porque se ha perdido estos 20 años que llevo de gira, y no tiene mucho recorrido pero es también artista de directo, eso lo tengo clarísimo y por eso está aquí.
De estas ganas que tenemos y de cuánto creemos en nuestro trabajo y en nuestras canciones, bien se podría destilar un delicado licor, o bien, si erramos los pasos, puede acabar siendo un penoso garrafón.
De ahí la importancia de dar los pasos correctos.

Es muy fácil de primeras hacer esta reflexión sobre hacer las cosas bien, pero la realidad panorámica es ahora mismo desoladora, porque además de que toda la comunidad artística está consternada y en busca de aire desesperadamente, el ramo de hostelería anda también asomando la cabeza a ver si no terminan de ahogarse, y son nuestros principales socios; todo esto mientras las restricciones de aforos y las medidas higiénico sanitarias dejan los intentos de espectáculos en un espasmo ortopédico, y el público es cauteloso cuando no asustadizo, como ocurre con gran parte del mismo, y eso hay que entenderlo y respetarlo. Que muchas veces de la valentía a la incosciencia no hay trecho alguno.

El cuello de botella

La situación final se asemeja a cuando la cortina de una discoteca a rebosar se incendia y todo el mundo quiere escapar por una estrecha escalera en subida. No salen ni los unos ni los otros.
Hay much@ artista para muy pocas posibilidades de conciertos y públicos reducidos, y mucho público que todavía no se ve en un local con máscarilla.
No es el paisaje ideal para hacer nada y hacerlo bien, pero menos todavía para echar a caminar algo nuevo.
El cuello de botella que sólo permite verter un tímido chorrito va a provocar muchos pasos en flaso y muchos malos pasos, así que vamos improvisando sobre la marcha sin cejar en nuestro empeño de exigirnos sólo hacer las cosas bien, y los conciertos serán sólo en lugares y entornos atractivos y especiales.

No me estoy quejando, ni mucho menos, porque esto es para tod@s igual, y al menos nuestro mentor Pablo Líquido sigue haciendo su camino.
No me quejo, pero lo explico para que entendáis que arrancar y coger ritmo nos va a llevar más tiempo del que hubiera sido natural en condiciones normales, que de por sí ya era complicado. Y que tampoco vamos a lanzarnos a tocar en cualquier parte, de cualquier manera y con cualquier condición.

Y por terminar con el principio

Eso puede que sí le dé más valor a nuestro primer concierto, el de La Carbonera, porque lo normal es que hubiera sido el primero de unos cuantos seguidos, y sin embargo las ocasiones para vernos en directo de momento puede que salgan con cuenta gotas, y gracias.

Fuimos poco más de 30 personas, pusimos nuestro juego de luces para darnos el gusto (no será lo habitual), y ofrecimos un espectáculo dividido en dos partes, que a falta de ver qué decidimos es probable también que no sea lo normal.

Nuestra versatilidad

Tenemos el repertorio preparado en dos formatos diferentes, el primero y más probable es con Uxue al bajo y los coros, y yo con la voz, la guitarra acústica y dos pedales de batería. En este caso los dos estamos sentados, yo porque no me queda más remedio y Uxue según le dé.
El otro formato es con los dos de pie, tocando los mismos instrumentos, pero con las baterías (y algún que otro acompañamiento o detalle más) grabadas. Este formato tiene la ventaja de que nos podemos mover y de que las luces pueden funcionar programadas con sus escenas para cada momento de cada canción, pero tiene la desventaja de que nos tenemos que ceñir al tempo y la estructura de la grabación.
Además, ahora que he encontrado la mecánica, la ergonomía y me he acostumbrado a tocar el mini set de batería, la verdad es que me lo estoy pasando en grande, y me frustro un poco cuando tengo que tocar con la máquina.

Como digo, en La Carbonera hicimos cada mitad del concierto con un formato diferente, y estuvimos cómodos y disfrutamos con ambos.
El formato sentados es en principio más para conciertos y escenarios más pequeños y/o tranquilos, y el formato de pie con luces es pensando en escenarios y aforos mayores y/o efervescentes. Ya iremos viendo.

El amor por lo que hacemos

Al final hemos llegado hasta aquí paso a paso, y paso a paso vamos a seguir hasta donde nos lleve la vida, es decir, hasta donde nos lleguen la inspiración, las ganas, la ilusión, las energías y la paciencia. El amor por lo que hacemos (o su ausencia) es la llave que abre y cierra todas las puertas.

El enlace que pongo a continuación es muy probablemente la canción de nuestro repertorio que más nos conmueve a la hora de interpretarla, por su música y por lo que dice, y aunque en el disco y en el vídeo la cantó soberbiamente mi buen amigo Javier Borda, Uxue la ha hecho suya y cantando esa segunda voz una octava más arriba alcanzamos cotas emocionales difícilmente igualables (algún día la congoja nos va a impedir cantarla).
Os dejo la versión del vídeo que incluye la letra, para que la entendáis, y prometemos plasmarla pronto en una bien merecida «live session», y será otro pequeño paso:

Seguiremos caminando y por el camino esperamos ir encontrándoos.
Entre tanto aquí podéis seguir nuestros pasos.

Un saludico!

Pablo Works

Pd: Queremos dar las gracias a La Carbonera, pero muy especialmente a Javier Egurza por su amabilidad, su disposición, su hospitalidad y su simpatía en todo momento. Larga vida a este local que llena un hueco impagable en nuestra vieja ciudad, y a su programador que es UN SEÑOR.

Pablo Works

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