• +34 - 644 430 972
  • admin@pablo.works

HELLO

HELLO

Y transcurren nuestras vidas sembradas de vicisitudes, alegrías, altibajos, emociones, incertidumbres… las nuestras y las de los nuestros.
Que tenemos todos un final, es algo que quisiéramos pero no podemos esquivar ni evitar, nada es más inevitable que eso, otra cosa es cómo sea la secuencia de ese momento.

Parece guión de una buena pesadilla, que tu madre o tu hermano empiece repentinamente a tener un poco de tos, llevarl@ a urgencias, que l@ ingresen y pasar sus últimos días sin poder verl@, ni abrazarl@, ni cogerle la mano, ni besarle la frente, ni hacerle compañía, y sabiendo que está sol@, aislad@ y encerrad@ y no puedes hacer nada mientras sabes que se va, y finalmente se va.
Y muy probablemente no era su hora.

No entro en cuestiones en las que luego ya se entrará, a su debido tiempo se investigarán responsabilidades, procedimientos, informaciones, actitudes, qué debimos hacer y qué no, o cuándo… Ahora no, ahora estamos calientes y sobre todo desinformados gracias a tanta información de tan escasa calidad y descontrolada entre tanto sensacionalismo, y además encerrados, y surcando un bravo mar de datos que inunda muestro mundo orgánico de tecnología, excesiva, y no, no es todavía el momento de entrar en esas cuestiones, con Hello sólo entro en el pequeño espacio individual e íntimo de la experiencia personal, donde el filo del dolor y la desesperación hieren y desgarran el alma y las entrañas de personas como tú y como yo, ese filo desfigura sus vidas y desprecia sus planes y esperanzas, y todo casi de forma mecánica, y con un agravante, el agravante de que la masificación, y esa masificación difumina cada tragedia personal en el extenso y oscuro horizonte de tantas y tantas tragedias simultáneas, y nos cuesta sentir y entender con nitidez su desdicha, porque son muchas, porque estamos frente a un torrente de desdichas en cascada que al romper contra la superficie sólo nos deja ver un borrón de vapor de agua a su alrededor.
No vemos nada.
Esta democrática pandemia disuelve cada aterradora y catastrófica vivencia en el grandísimo charco que conforman las lágrimas de todos los que pierden a sus seres queridos.
Los pierden y deambulan perdidos y sin sentido, sin respuestas y sin consuelo en una procesión de lamentos sin eco.
Mucha gente sin respuestas, y muchos que no sabemos ni tan siquiera cuáles son las preguntas.

Hello es eso, preguntas desesperadas que no van a tener respuesta tranquilizadora, es frustración ante lo que ya no tiene remedio, es aferrarse a un asidero aunque no esté sujeto a nada.
Eso es Hello.

Desconozco, pero sí me preocupa, si esta canción abrirá la brecha del dolor en alguna persona, pero necesitaba escribirla, de hecho no la escribí, se escribió ella sola. Me forzó.
Espero que no reviva la tristeza de nadie, y que por el contrario sí sirva de catarsis, de catalizador para algunos sentimientos y/o de consuelo, y para que tod@s l@s que hemos tenido la suerte de no perder a nadie por esta enfermedad tengamos presente ese lado oscuro y olvidado y seamos más empáticos y comprensivos con l@s que sí.
Bueno, sólo necesitaba escribirla.

Y termino con un apunte un tanto banal, necesitaba escribirla en ese momento y necesitaba grabarla en ese instante. Varios giros de voz y arreglos de guitarra están probados elegidos tan sólo cinco minutos antes, en la última vuelta que le di inmediatamente antes de grabar. Incluso tenía la letra cogida con hilos y llena de tachones, y en la grabación hay varios, vamos a decir, desajustes.
Pero ese es el precio de la inmediatez y la espontaneidad (y de hacerlo en un idioma que no es el mío, claro), lo asumo sin remordimientos porque hice lo que quería hacer cuando quería hacerlo, porque cantarla bien al día siguiente hubiera sido muy sencillo, pero no hubiera sido lo mismo.

¿Por qué he titulado «hola« una canción que dice «adiós»?
Supongo que porque mi actitud siempre es positiva, de esperanza, y porque cuando pienso en gente a la que quiero y que ya no están siempre les digo hola, y porque nunca les digo adiós cuando termino de hablarles o de pensar en ell@s, no me despido de alguien que sé que va a seguir ahí conmigo. Y porque decir adiós tantas veces me sonaba simplemente mucho más duro que decir hola.
No sé si sé seguro por qué, pero paradójicamente se titula «hola», y eso me gusta.

Y espero que también a vosotr@s os guste 😉

Pablo Works

Pablo Works

Leave a Reply